Columna: Bayron Barrera, el “Niño Dragón” que ya no pide permiso
Lo del Clásico del Norte no fue solo una goleada; fue el bautismo de fuego de un jugador que está destinado a romper el molde. Bayron Barrera no solo jugó un partido de fútbol contra San Marcos de Arica; dictó una cátedra de lo que significa vestir la camiseta de Deportes Iquique con la desfachatez de quien juega en la calle con sus amigos.
Y ojo, que el dato no es menor: Barrera tiene apenas 17 años.
A una edad donde la mayoría está preocupado de las notas del colegio, Bayron se paró en un Tierra de Campeones con más de 5.000 personas y fue el motor de la ofensiva celeste. Su influencia no fue casualidad: estuvo involucrado directamente en el 50% de los goles del equipo. Fue él quien, con un centro preciso y venenoso al área, provocó el desajuste que terminó en el 1-0 de Ledesma, y más tarde, al minuto 61′, se encargó de poner su propio sello en la red para el segundo tanto.
Realidad, no solo promesa
Lo de Barrera no es un golpe de suerte. Su rendimiento es la cosecha de un trabajo serio que lo mantuvo todo el año pasado como un fijo en las convocatorias de la Selección Nacional de su categoría. Esa experiencia internacional se notó en cada decisión que tomó en el clásico: nunca le quemó la pelota y siempre eligió la mejor opción, ya fuera centrando con ventaja o buscando el arco.
Un diamante que cuidar
El desafío ahora recae en Rodrigo Guerrero y su cuerpo técnico. Con 17 años y un presente de seleccionado nacional, el techo de Barrera ni siquiera se vislumbra. Los focos de todo el país se posarán sobre él, pero su madurez en la cancha invita a pensar que está listo para el desafío.
Hoy el puerto celebra y el futuro del CDI parece estar en las mejores manos posibles: las de un iquiqueño de 17 años que juega como grande y que ya no pide permiso para ser estelar. Se lo ganó a punta de fútbol, centros precisos y un gol que San Marcos recordará por mucho tiempo.
Foto: Emilia Rodríguez.

